Inconscientemente empece a mirar fotos de aquel año que marco mi vida y la de mis amigos. 
Fue en ese añoimage

en el que todos maduramos de golpe, la vida y las circunstancias nos obligaron a madurar sin nosotros quererlo dejamos de ser niños. 
Vivimos en nuestras propias carnes lo que era verdaderamente el dolor, la decepción y la desilusión, con la impotencia de no poder hacer nada al respecto.
Papa y mama no podrían protegernos toda la vida de la “vida” en algún momento tendríamos que enfrentarnos con todas las dificultades que lamentablemente los adolescentes tarde o temprano pasábamos.
Mama no paraba de echarse la culpa de todo lo sucedido. Esque no comprenden que no podrían estar toda la vida protegiéndonos de peligros. 
Que en algún momento nosotros tendríamos que equivocarnos y aprender de nuestros errores.
Que no podrían mantenernos alejados asta la eternidad de el lado malo de las cosas.
Añoro mi infancia que muy atrás quedo, cuando mis únicas preocupaciones eran enseñarle la nota en la agenda de la profesora a mama. Que papa no me riñera al ver que llevaba el pelo suelto. Que mama no se diera cuenta de que había estado enredando con sus maquillajes y había dejado el baño perdido de pinta uñas. 
Cuando reñías con alguno de tus amigos y bastaba con un simple “perdón” para que las cosas se solucionaran y volvieran a ser como antes.
Recuerdos de las “bodas” a la hora del patio, los anillos echos con una cinta de pelo y los velos improvisados con la cazadora.
Aquella cazadora que mama no paraba de decir que me la pusiera que acabaría acatarrada.
Te pasas toda tu infancia despotricando por hacerte mayor, por madurar para hacer lo que te da la gana y que nadie te tenga que controlar. 
Cuando todas solíamos desear ser de “mayor” una princesa, actriz de cine,cantante de pop o la presidenta de España. Creces y te das cuenta de que nada es como soñabas o como en las películas.
Que ilusos eramos, echo de menos la infancia la inmadurez. 
Cuando mi hermano entraba sin hacer el menor ruido me arropaba, bajaba la persiana para protegerme del frió y me daba un beso en la frente antes de salir de la habitación.
De eso nada queda ahora el y yo ahora no hablamos. A veces le oigo llegar a casa muy tarde de trabajar. Y tengo la esperanza de que volverá a entrar a mi habitación que me volverá a arropar volverá a bajar las persianas y me besara la frente. Pero hace tiempo que lo dejo de hacer. Pasa de largo por mi habitación, sin ni siquiera mirar si estoy hay o no. A veces pienso que ya no le importo como antes. Que ya no soy tan importante para el como cuando era aquella niña inocente.
Pero en algún momento tendría que abandonar los linfatismos y tendría que enfrentarme a la triste y cruda realidad.
Desgraciadamente para mi ese momento había llegado demasiado rápido, maldecía no haber tenido mas tiempo 
para ser una niña. Para disfrutar mas de aquellas pequeñas cosas.

Era jueves por la noche antes de acabar las vacaciones de verano, sali a la terraza con la esperanza de conseguir un poco de paz. 
Habían pasado tantas cosas, tenía la cabeza revolucionada y con mil recuerdos me preguntaba que qué había pasado desde el principio del verano hasta esta noche para que cambiara tanto, para que ya no fuera la misma de siempre. El era mis ganas de serguir, mis lágrimas todas las noches por estar separados y tan lejos, me sentía sola y rota sin él. Fueron unos meses espantosos. 3 días antes de mi llegada abri el correo con la esperanza de haber recibido algún mensaje suyo, si me había enviado un mensaje pero no decía nada bueno ese dichoso mensaje aquel mensaje maldecía haberme levantado ese día. De la nada mis ojos empezarón a ponerse rojos solte lágrimas descontroladamente me sentí acabada mi primo no paraba para decirme que no llorara que no merecía la pena lamentarse. Me decia prima no te ralles que tampoco es para tanto no seas tonta. ¿ Pero esque no entienden que llorar es la única forma que tengo para desahogarme?. ¿Que cosas como éstas cambian tu vida en un segundo?. 
En fin seguiré con la historia ese mensaje decía: 
Lo siento no podemos seguir con esto lo tenemos que dejar. 
Queria odiale, pero el amor que sentía por él era más fuerte. Intente escusarle con mil cosas. Mucho tiempo separados, no le hacía caso es suficiente. El tenia muchos proyectos en la cabeza, no podia estar ocupándose de novias. Pero no, en realidad sabía que había sido un maldito cobarde por dejarme con ese estúpido mensaje. 
An pasado muchos meses seguro que ni se acordará de lo que un día fuimos.
De esas tardes a solas.
De cuando nada ni nadie nos podrá separar.
Parece mentira que después de todo no, nos quede ni un simple “hola” por educación.image